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13 - Colirrojo tizón - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

2/3/2014

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros).
Pepe y Gonzalo Monedero

El colirrojo tizón es un ave que está ligada a la Dehesa de la Villa principalmente en los meses invernales, durante los cuales encuentra unas condiciones ambientales más favorables que las que imperan en sus áreas de reproducción más septentrionales y/o de mayor altitud.

En la Península Ibérica podemos encontrar dos subespecies: gibraltariensis, que ocupa el tercio norte peninsular y aterrimus, distribuida por el centro y sur peninsular. En invierno se pueden juntar las poblaciones residentes en la península con las que proceden de países del centro y norte de Europa.

De vuelo amariposado y gran actividad, revolotea de un lado a otro con vuelos cortos, posándose de forma habitual con una figura erguida mientras agita su llamativa cola rojiza. En situaciones de alarma adquiere una postura muy característica, que consiste en continuos movimientos de la cola encogiendo simultáneamente el cuerpo.

En cuanto a su aspecto morfológico, es un ave de pequeño tamaño con una característica cola de color rojizo que se hace más visible cuando vuela. El macho presenta tonalidades oscuras, desde el gris hasta el negro azabache, en la cara y el pecho, y una distinguible mancha blanca en las alas. La hembra y el joven presentan tonalidades pardogrisáceas tanto en la cara como en el pecho y, carecen de mancha blanca alar.

Ejemplar macho de Colirrojo tizón en el que puede apreciarse su
típico plumaje.
(Foto: J. Monedero, 2013)

Su alimentación está centrada básicamente en el consumo de invertebrados de pequeño y mediano tamaño, y en menor medida de bayas y semillas. Tiene hábitos bastante terrestres, y a veces se le puede observar corriendo en el suelo detrás de las presas de las que se alimenta. También atrapa invertebrados que acecha desde piedras o montículos en los que se posa.

El periodo reproductivo abarca los meses comprendidos entre abril y julio, pudiendo realizar dos puestas anuales. Tanto la hembra como el macho se encargan de alimentar a las crías. El nido, construido por la hembra, consiste en una pequeña copa de ramitas y hojas, tapizado con briznas de hierba y musgo, que se localiza en oquedades o repisas de cantiles o muros.

Es una especie muy territorial incluso fuera de la época de cría, y habitualmente se muestra agresivo frente a otros congéneres que se acerquen o invadan su territorio.

Atendiendo a su hábitat, el colirrojo tizón en primavera es un ave de preferencia rupícola, con vegetación escasa y abundantes roquedos, siendo su hábitat natural los roquedos de montaña, en invierno desciende de altitud y se encuentra en hábitats muy diversos como zonas urbanas y pueblos, donde frecuenta tejados, vallados de piedra, canteras, etc. Está presente desde el nivel del mar hasta los 3.300 metros de altitud que alcanza en Sierra Nevada.


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón

La Fuente de la Tomasa

11/2/2014

Sobre el origen del nombre de uno de los lugares más emblemáticos de la Dehesa de la Villa: la Fuente de la Tomasa.

Al borde del Canalillo, esta fuente es uno de los lugares más conocidos y concurridos de la Dehesa. Pero, ¿por qué se llama de la Tomasa? Aunque no podemos corroborarlo a ciencia cierta, en este artículo recogemos algunos testimonios de vecinos sobre el posible origen de su nombre.

A principios del siglo XX, cuando aún no existía la carretera que cruzaba la Dehesa, el lugar era frecuentado por los Exploradores en sus acampadas de fin de semana. Tenían pradera natural, hermosos pinos piñoneros, vegetación de ribera, agua abundante y tranquilidad para que nadie les molestase.

Ciertamente había agua en el lugar donde ahora, después de pasados muchos años, hay una fuente restaurada. Era el nacimiento del Arroyo de la Puerta Verde, del que ya hemos hablado aquí a propósito de moluscos. Una zona selvática. El paso de la Acequia del norte junto a la misma no logró eliminar el manantial de agua que de allí surgía.

Un grupo de las corredoras que disputaron la primera carrera ciclista femenina se entrena en la Dehesa de la Villa y se refresca en una de sus fuentes. Obsérvese detrás el canalillo. Bien pudiera tratarse de la Fuente de la Tomasa.
(Foto: Alberto y Segovia; Crónica, 1930; Hemeroteca BNE)

La mayoría de los testimonios recabados entre los vecinos de la Dehesa coinciden en señalar que Tomasa era el nombre de una mujer joven y hermosa y en que, dadas las características de vegetación de esta zona, tenía encuentros amorosos con hombres. Las personas mayores comentan que cuando alguien o algún camionero se quejaba cuando pasaban por el fielato (actual Casa del Escudo) les decían vete a ver a la Tomasa, o entre amiguetes se decían déjame en paz y vete donde la Tomasa.

Carmen Fernández, que falleció recientemente y que vivía en la calle Trajano desde los años 50 conoció a la Tomasa. Eran vecinas, pues esta última vivía en la avenida de los Pinos (actual calle de Mártires Maristas) en una casita baja. Comentaba Carmen que era una mujer de bandera, muy agradable y simpática. Frecuentaba una sala de fiestas que había en Peña Grande donde elegían a las mises del barrio.

Los concursos de belleza en Peña Grande contaban con gran tradición, como demuestra esta fotografía de 1930.
(Foto: Alberto y Segovia; Mundo Gráfico, 1930; Hemeroteca BNE)

También sobre los años 1950-51-52 tenemos el testimonio de un taxista conocedor de la fuente de la Tomasa. Nos comenta que tenía un caño y que era una zona de abundante vegetación. Al anochecer aparecían las chicas, llevadas por una señora (la Tomasa). Había mucho trasiego de gente e incluso se podía entrar con el coche hasta la fuente, ninguna valla impedía el tránsito.

En una ruta realizada en mayo de 2011 con la asociación Em-clave, cuando llegamos a la Fuente de la Tomasa dos de los asistentes, Carmen (residente del barrio Belmonte) y Francisco Javier (vecino de la calle Sánchez Preciado) nos dijeron haber conocido a la Tomasa. Aunque estos dos vecinos eran todavía pequeños por aquella época (finales de los años 50), los dos nos relataron que había una pequeña casita (un chamizo), donde había mujeres y acudían muchos hombres, y que era conocido como casa o chamizo de la Tomasa. Por aquel entonces era ya mayor, pero todavía muy guapa y cuentan que le traían comida.

Una vecina de la calle Tremps nos manifestaba que en los quioscos de la Dehesa por la tarde-noche había música con guitarras, canciones y que había chicas prostitutas. La venta de la Peque ubicada al principio de la calle Mártires Maristas era una sala de baile y algo más relacionada con chicas de alterne.

Y Carlos, de la AAVV Poetas Dehesa de la Villa, entre otras vivencias de juventud en la Dehesa nos contaba que de chaval, a mediados de los años 60 cuando apenas tenía 12 o 13 años, siguiendo el recorrido del Canalillo con dos compañeros de colegio pararon a beber agua en la fuente. Allí había dos hombres mayores con una mujer también mayor y completamente calva. Uno de los hombres, dirigiéndose a la mujer por el nombre de Tomasa, le hizo un comentario altamente soez relacionado con su pretendida fama de meretriz y que les impactó de tal manera que quedó grabado en su memoria de chaval. Para Carlos, no hay ninguna duda de que se trataba de la famosa Tomasa, de la que se decía era la prostituta más famosa de la Dehesa y que por aquel entonces estaba ya calva, seguramente víctima de la sífilis.

Carlos, con su familia, sentado en una valla que parece ser la del antiguo Grupo Escolar y hoy centro UNED Francisco Giner.
(Fotografía cedida por Carlos Álvarez)

Pero también la Fuente de la Tomasa era lugar de encuentros menos escabrosos. Otro vecino de la zona nos contó que en la Fuente de la Tomasa, en esta época a finales de los años 50 y princpios de los 60 se reunían los jóvenes del barrio ("como no teníamos ni un duro, era el único sitio donde podíamos ir y que nos costaba barato. Allí hacíamos nuestros bailes, las fiestas entre la gente joven. Era el único sitio donde nos podíamos divertir. Allí se montaban hasta 'tablaos' con tarimas donde se hacía pequeños conciertos. Gente joven, conciertos hechos por grupos, inclusive de la propia iglesia. La verdad es que se pasaba muy bien: llevabas tu merienda y te pasabas toda la tarde de domingo allí.
La Dehesa de la Villa era el pulmón de toda esta zona, de los pobre de la zona que no teníamos donde ir y nos íbamos allí, a la Fuente de la Tomasa).

En la actualidad, es una zona de especial atención: alberga tres charcas o bebederos para las aves y está poblada por zarzales y vegetación de ribera. Recordemos que estamos en un entorno urbano; las zarzas, los arbustos espinosos (como majuelos y rosales), los endrinos y avellanos, etc., de la Fuente de la tomasa ofrecen refugio y alimento a la fauna haciendo de este rincón un lugar privilegiado para la observación y anillamiento de aves. También alrededor de la fuente se encuentran los pinos más antiguos de la Dehesa (pino rey/ pino abuelo).

La Fuente de la Tomasa en la actualidad. Obsérvese, aunque un poco más baja la fuente con respecto al Canalillo, la semejanza con la fotografía de las ciclistas de 1930 con que abríamos este artículo.
(Foto: A. Morato, 2010)

La plantación vecinal 2014 y más

1/2/2014

La lluvia no impidió que mayores, jóvenes y pequeños un año más realizasen la Plantación vecinal en la Dehesa de la Villa. Autillos. La naturaleza recicla. Un pino atropellado.

Plantación 2014.
Por Adolfo Ferrero, vicepresidente de la Asociación de Amigos de la Dehesa.

Toda la semana pensando qué tiempo haría el domingo 19. Las consultas realizadas en "interné" no nos sacaban de las dudas. Nublado, lluvias suaves de 5 a 11 de la mañana, posibilidad de nieve, frío… El sábado 18 se pasó casi toda la jornada con lluvia...

Domingo 19, no había llovido durante la noche. Un respiro, pero a las 8 de la mañana aparece una suave lluvia, conforme avanzaba el día se incrementaba.

A las 9,30 me paso por la Dehesa. No aparecía nadie de la contrata. Envío un correo al Agente Medioambiental (AMA): Estoy en la Dehesa ¿Habrá plantación?
AMA: Sí.
Contesto: No para de llover.
AMA: No tengas miedo. Dejará; y si no, no hace falta regar.

El CIEA recibió varias llamadas para confirmar que no se suspendía la plantación. Y…acudieron

Los participantes, protegidos por paraguas,
se disponen a iniciar la Plantación 2014.
(Foto: Archivo Amigos de la Dehesa, 2014)

Se notó menos participación que otros años que no llovió, pero lo positivo fue que aun a pesar de la lluvia, los asistentes logramos igualmente como otros años: plantar los 5 pinos (de unos 14 años), plantar los 252 plantones de encina, y los 85 de zarzas más el saco de bellotas que se habían recogido en el monte del Pardo.

Los participantes, en plena labor.
(Foto: Archivo Amigos de la Dehesa, 2014)
Como suele ser habitual, los más pequeños también colaboran
para tener su árbol en la Dehesa.
(Foto: A. Ferrero, 2014)
 
Y por primera vez se plantaron los juncos churreros (de los que ya hablamos en este artículo) para ver si dan resultado para sujetar la tierra en la parte baja de la vaguada donde este año se verificó la plantación

Acudieron los máximos responsables de la empresa ACCIONA que había tomado posesión de su responsabilidad para llevar adelante la conservación de la Dehesa el día 16 de enero.

La lluvia nos permitió ver fluir el agua por uno de los veneros, habitualmente seco, que a través del arroyo del Vivero, forman el arroyo de Cantarranas.

Con las lluvias abundantes, el agua retoma sus cauces habituales.
(Foto: Archivo Amigos de la Dehesa, 2014)
Y, para completar el día, un Cuentacuentos.
(Foto: Archivo Amigos de la Dehesa, 2014)

Autillos.
Ya hemos hablado aquí, en anteriores ocasiones de los autillos. De vez en cuando, la Dehesa nos sorprende y nos permite ver ejemplares de esta especie, como éste que, muy debilitado, se encontró y recogió hasta que GREFA vino a recogerlo. Quedó, pues, en buenas manos.

La cría de autillo, fotografiada en la jaula en la que permaneció hasta
que GREFA vino a hacerse cargo de ella.
(Foto: Archivo Amigos de la Dehesa, 2013)

Reciclaje natural en la Dehesa.
También en la Dehesa, la naturaleza nos da lecciones de cómo reciclar.

Hace unos meses, se encontró un espléndido panal de abejas en la Dehesa. Se trataba de una de las casetas nido que se pusieron con motivo de la suelta de las ardillas hace varios años. La caseta se había caído del pino donde colgaba. Sus habitantes no eran las ardillas sino un enjambre de abejas que, a buen seguro, hubieran producido una estupenda miel de la Dehesa de la Villa, pero ¿quién se hubiera atrevido a probarla?


Arriba, la caseta nido reciclada por las abejas para instalar en ella su colmena.
Debajo, un detalle del panal.
(Fotos: Archivo Amigos de la Dehesa, 2013)

Para prevenir, la zona (cerca de la Fuente de la Tomasa) se señalizó con vallas para que no se acercaran los paseantes y evitar, en la medida de lo posible, daños a las abejas y a las personas.

Se contactó con diversas entidades para tratar de evitar a toda costa que se fumigara. Al final, el panal fue retirado por el organismo del Ayuntamiento, Madrid Salud. Nos dijeron que no pudo salvarse dado que a causa de los días que permaneció caído en el suelo, con mucho calor y sequedad, tanta que no tenia ya ni miel, estaba invadido por una plaga letal para las abejas.

Atropello de un pino.
Hace apenas un par de días, ha aparecido un pino con daños que parecen ser del impacto de un vehículo, aunque desconocemos los detalles porque ha debido producirse de noche.

(Foto: Archivo Amigos de la Dehesa, 2014)

Está cerca de la confluencia de Antonio Machado con Francos Rodriguez. Según las huellas un vehículo no ha tomado la curva, se ha saltado la mediana, ha subido el talud y ha chocado contra ese pino.

(Foto: Archivo Amigos de la Dehesa, 2014)

El perímetro del pino es de 150 cm y el descortezo es de 65x75 cm. También tiene otro impacto en el fuste a una altura de de 250 cm. Los daños al árbol son muy importantes. Hay manchas de aceite en la pradera. Esperemos que la PM tenga los datos.

(Foto: Archivo Amigos de la Dehesa)

Botánica para todos en la Dehesa de la Villa (XIV)

19/1/2014

Nueva entrega de la serie Botánica para todos... en la que Andrés Revilla nos habla de los álamos y demás parientes.

"Pioveras, alamedas, temblares, paulares, choperas y negrales.

Del povo (Populus alba) deriva el término piovera, bosquete de povos. De temblón (P. tremula) deriva temblar, rodal o bosquete de temblones. De chopo (P. nigra) sale chopera. De populus sale popelar o Paular. Y de álamo alameda. Alameda es lugar poblado de álamos. Negral es rodal o masa de negrales o negrillos (Ulmus minor).

Ahora toca desenredar la madeja, que está muy liada. En Madrid siempre, ancestralmente, el término negrillo y derivados se usaba para denominar a los álamos negros u olmos.

En Recoletos había una antigua población denominada Valnegral asociada a un bosquete de olmos que crecían en el siglo XI junto al arroyo del mismo nombre.

Para hablar de bosquete de álamo blanco se decía piovera o povera, por alusión al povo. De ahí deriva el topónimo Soto Pavera, no por pavo sino por povo, árbol que en las riberas de Madrid formaba densos sotos.

El temblón es un tipo de álamo propio de las zonas frías de la montaña o valles altos. Conocido es el Cancho de los alamillos, cerca de Navacerrada y formado por esta especie. Temblar es un término infrecuente y muy raro o nulo en la toponimia de Madrid.

Chopera es término relativamente nuevo, de pocos siglos. Muy asociado a chopos plantados. En masa o alineaciones. Conocido es el paseo de La Chopera, del cual solo queda el nombre.

Y llegamos a alameda. El término es confuso pues en la Edad Media se hablaba indistintamente de álamo para referirse al álamo blanco o al negrillo. Parece que es término de origen mozárabe pero con muchas interferencias posteriores, como todos los vocablos de la rica jerga peninsular. Corominas atribuye el término al mozárabe por un documento en esta lengua del año 1218. Los árabes originan el término álamo al nombrar el romance olmo por la inexistencia de la “o” en su vocabulario. La zona cristiana usaba el término arcaico povo ya mencionado. En Pozuelo de Alarcón tenemos el arroyo Bularas flanqueado por olmos negrillos a los que en la zona los nativos de Pozuelo, que alguno queda, denominan álamos. Por referencias diversas sabemos que en Valdezarza había alamedas que se vendían o heredaban dejando constancia en la prensa escrita para regocijo de los que buceamos entre papeles viejos (Diario de Madrid, 26 de marzo de 1803).

La pregunta final es, ¿hubo en la Dehesa de Amaniel álamos blancos o negrillos, o ambos?

El negrillo ha sido tradicionalmente un árbol con un aprovechamiento total por parte de los agricultores, ganaderos y carpìnteros. Es un árbol que se plantaba y cuidaba como un preciado bien. Su madera de alta calidad y difícil de abrir se empleaba para soportes bajo el agua pues no se pudre en estas circunstancias. Se usaba para formar el tajo de los carniceros y leñadores. Por su resistencia al desgaste formaba partes esenciales en carros y ruedas. Su uso era ilimitado.

El álamo blanco se usaba principalmente como árbol de sombra en descansaderos de ganado, junto a cañadas y arroyos. Su madera de mala calidad apenas tenía uso.

¿Pudo la Dehesa antropizada albergar álamos de ambas especies? Sin duda hubo negrillos. Hasta el desarrollo agresivo de la grafiosis eran muy comunes, grandes y conocidos. Parece que la duda aparece en torno al álamo blanco, muy común en el Jarama, Manzanares o Guadarrama. ¿Lo pudo haber en las laderas y vallejos de la Dehesa de Amaniel? Hay que remontarse en el tiempo e imaginar una Dehesa mucho más húmeda, llena de manantiales que fluían hacia el Manzanares. Alguna noticia habla de lagunas en la Dehesa, pero son errores de ubicación. Son más bien charcas que se formaban en zonas de poca pendiente por debajo de lo que es hoy el CIEMAT. El álamo blanco precisa agua muy próxima para desarrollarse, casi se mete en el agua, se le adelantan los sauces y alisos. El olmo se aleja más del agua. Como el fresno la quiere cerca, pero a nivel freático, no superficial. En la dehesa tuvimos agua presente en todas las circunstancias. No podemos hablar de cursos de agua grandes y permanentes porque sería falso. Sí podemos en cambio hablar de agua constante. No faltaba. De ahí las captaciones para abastecer la capital. Sin duda la Dehesa contempló riberas de álamo blanco, como también había fresnedas y densas olmedas. Hoy es todo testimonial pues el hombre la ha alterado definitivamente.

Hoy podemos contemplar Ulmus minor, U. pumila y U. laevis, Populus alba, P. canescens, P. nigra, P.x canadensis y otros híbridos similares. Hay unos ejemplares magníficos de P. alba entre las calles San Gerardo y Federico Carlos Sainz de Robles, pero deben ser plantados o nacidos de manera espontánea tras urbanizarse Saconia. Recientemente el ayuntamiento ha plantado nuevos álamos blancos, un esfuerzo loable dirigido a recuperar la presencia de esta especie bella y poco conocida, arrinconada por los chopos papeleros cuyos clones han ocupado los viejos sotos “paveros”.

Como último una nota aclaratoria. Cuando en primavera los árboles hembra de chopos y álamos nos inundan el aire con sus “pelusas” lo que estamos viendo volar no es polen. Son sus semillas dotadas de pelos algodonosos que las ayudan a dispersarse y colonizar nuevas tierras. Son semillas frágiles, de escasa viabilidad, que mueren si no caen en zona húmeda. Por supuesto no causan alergia, pues como digo, no es polen.

Hasta la próxima cita


Serie Botánica para todos en la Dehesa de la Villa:
- I - Flores y semillas de olmos y fresnos
- II - Forsitia o campanilla china
- III - Floración de los cipreses
- IV - Floración de los almendros y los ciruelos rojos
- V - Floración de las praderas
- VI - Los pinos de la Dehesa
- VII - Veronica chamaepithyoides: planta desaparecida
- VIII - Cedros
- IX - Encinas
- X - Madroños
- XI - Retamas
- XII - Acacias
- XIII - Pinos caídos en la Dehesa de la Villa
- XIV - Álamos

12 - Mito - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

7/1/2014

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Mito (Aegithalos caudatus).
Pepe y Gonzalo Monedero

El mito es una pequeña ave presente en la Dehesa de la Villa durante todo el año, fácilmente observable, más abundante en otoño e invierno cuando sus poblaciones pueden verse incrementadas por la llegada de individuos procedentes de la Sierra o de latitudes más norteñas. En la Península Ibérica encontramos dos subespecies: taiti, en la mitad norte peninsular, e irbii en el centro y sur peninsular.

De vuelo con cortas ondulaciones, se le puede observar agarrándose de manera acrobática en las ramitas de los árboles, incluso colgado cabeza abajo, en busca de insectos y arácnidos.

Atendiendo a su morfología, es un pequeño pájaro de fácil identificación por presentar una cola estrecha y larga (7-9 cm) que contrasta con su pequeño cuerpecillo, con alas cortas y redondeadas. Presenta una banda clara que recorre toda la cabeza y un pecho de color grisáceo con tintes rojizos. El pico es corto y sus ojos, están rodeados por un anillo orbital anaranjado en los adultos, siendo ligeramente rojo en los jóvenes. El dorso, alas y cola presentan tonalidades negruzcas y/o grisáceas. En su cola destacan dos bandas blancas en los bordes. No presentan dimorfismo sexual.

Mito en un anillamiento. Nótese el anillo orbital rojizo, lo que indica que es un ejemplar joven.
(Foto: J. Monedero, 2009)
Mito posado en una rama. El anillo orbital, en este caso anaranjado indica que es un ejemplar adulto.
(Foto: J. Remacha, 2007)

Es un ave básicamente insectívora, capaz de encontrar diminutos insectos y arácnidos en hojas, ramitas y cortezas de árboles con gran empeño y habilidad.

Su periodo reproductivo se extiende desde el mes de marzo hasta mayo y suele realizar una única puesta, ocasionalmente dos. Tanto el macho como la hembra se encargan de la construcción del nido y de la alimentación de las crías. Realizan un nido muy característico y elaborado, con forma de bolsa y entrada lateral. Está fabricado con pelos de mamíferos, telarañas y musgos; el interior está tapizado con plumas y el exterior queda camuflado con líquenes. Suelen construirlo sobre horquillas de ramas de árboles o arbustos.

En cuanto a su hábitat, prefiere bosques caducifolios y, en menor medida, pinares con matorral desarrollado. En invierno se hace más abundante en encinares y alcornocales.

Suelen ir en grupos volando de unas ramas a otras buscando comida moviéndose constantemente, por lo que hay que estar atentos para localizarlos. También es fácil localizarlos por su reclamo, pues al ir en grupos es habitual oír a varios a la vez. De esta costumbre de ir en grupo con otros individuos de su especie, existe un dicho entre los aficionados a las aves que dice "no hay mito sin amiguito".


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón